Es importante desarrollar costumbres sanas a la hora de alimentarse, ya que los hábitos que se adquieren en la primera infancia determinan el tipo de vida que tendremos de adultos.
Una buena alimentación se asocia a una buena estructura osea, a un peso acorde con la estatura, a un transito intestinal regular, e incluso al buen humor y al buen dormir.
Una dieta equilibrada incluye alimentos de todos los grupos básicos, en cantidades adecuadas; comer por colores parece ser una buena opción, y además resulta atractiva a la vista del niño.
Un plato todo blanco o amarillo no nos motiva a descubrirlo; uno lo mira y … ya está todo dicho! Por el contrario, un plato con verdes, naranjas, rojos, amarillos, blancos es un plato que nos invita a descubrirlo. A la hora de cocinar hay que apelar al espíritu explorador de los pequeños. Continue Reading








