Escuché una canción y resulta que la letra es mucho más vieja de lo que pensaba: más de 50 años. Lo que me dio mucha pena fue descubrir que esa realidad no sólo no mejoró desde entonces, sino que empeoró.
El tema en cuestión es “Canción para un chico en la calle”, que cantan Mercedes Sosa y Calle 13 en el álbum “Cantora”. ¿Qué dice? Empieza así:
“A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
¡Hay un niño en la calle!”
El poema se publicó en 1958, en el libro “Antología de Juan”, de Armando Tejada Gómez. Habla de la infancia perdida cuando un chico debe quedar librado a su suerte y solo en la calle. Ha de ser un momento terrible ese que vive una criatura cuyos padres no pueden ofrecerle un hogar y deben deambular, sin techo, sin esperanzas, sin amor.
El poema completo se puede leer aquí . Tiene un sabor especial, ya que el autor mismo vivió esta situación desde los seis años de edad, y menciona a niños con los que compartió la angustia de sobrevivir desamparado.
¿Qué podemos hacer nosotros? En principio, recordar que todos esos chicos que circulan andrajosos, mendigando, durmiendo en rincones sobre diarios, tienen derecho a su infancia.
La discriminación inconsciente que hacemos les pone una lápida en la frente. Un comercial ganador de un León de Plata ilustra perfectamente esto:
En una cámara oculta, se ubica al mismo niño bien y mal vestido. Mientras que cuando está limpio y con ropas nuevas un grupo de personas enseguida lo rodea preocupado, cuando aparece sucio y descuidado, nadie lo mira. Nadie.
Esta noche, antes de ir a dormir, miremos alrededor, en el barrio, seguramente cerca, hay un niño en la calle. Podemos llevarle comida, ropa, contención. O llamar, en la ciudad de Buenos Aires al 102, el Teléfono de los Chicos. Contanos en tu país o en tu provincia cuáles son los teléfonos o los lugares donde se puede recurrir. Algo se puede hacer.








