El domingo leí una nota que me alegró el corazón, en el suplemento de turismo de La Nación, Pierre Dumas escribió:
Catamarca / Ruta del AdobeCuando las paredes hablan
Entre Tinogasta y Fiambalá, un circuito de 50 kilómetros recorre monumentos y capillas históricas, rodeado de olivares y ruinas indígenas
De pronto recordé la casa de adobe de mis abuelos en San Juan, el olor al jazmín y a la madreselva y pensé qué sería bueno comenzar a vivir la vida con más conciencia de las cosas bellas, de los aromas y las texturas de la naturaleza… por un instante me imaginé recorriendo ese sendero lleno de historia, hecho de adobe… y me prometí que no importara lo que pasara, lo mucho que tuviera que trabajar en la computadora, lo apretado de mi agenda y mis obligaciones “de la vida adulta”, seguiría conservando esos aromas y esas vivencias… decidí que es más importante dedicarle tiempo de naturaleza e historia a mi hija. Tiempo de enseñarle las cosas verdaderamente importantes de la vida: el amor, la paciencia, la belleza, la apreciación de la naturaleza, el cultivo de la lentitud que lleva a la reflexión.
Los que hacemos este blog no pretendemos volver a las paredes de adobe, pero si deseamos recordar de qué están hechas las historias y cuánto debemos aprender de ellas; porque vivir con plenitud, no es sólo poder gestar un futuro para nuestros hijos; sino también poder darles un pasado que valorar.









noviembre 2nd, 2009 at 15:37
GRACIAS!!!! Esta nota me hizo recordar las veces que distintos aromas o sabores me transportaron o transportan a diversos momentos de mi vida pasada y me traen esos recuerdos de las tortas de mi abuela mamina o su pollo con papas o el pasto recien cortado de la casa donde vivi de chica, las flores y tantas otras …. que no quiero olvidar ni dejar de sentir porque asi como es hermoso recordar es hermoso poder sentarte con tus hijos a compartir y trasladarles esos momentos y comentarles lo linda que es la vida y lo importante que es vivirla con plenitud!!